¿Qué es un ataque de pánico?
Los ataques de pánico espontáneos ocurren repentinamente, sin ningún factor desencadenante medioambiental o situacional.
Durante un ataque de pánico, es probable que la persona sienta que está al borde de:
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desmayarse;
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enloquecer;
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perder el control;
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e incluso, morir.
Es probable que tenga síntomas físicos, como por ejemplo:
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dificultad para respirar;
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dolor en el pecho;
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sudor frío;
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temblor en las manos;
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mareos.
A menudo, estos síntomas son tan severos que la persona se dirige con urgencia al hospital para ser atendido por un médico, pero éstos no encuentran ninguna enfermedad física.
En general, el ataque de pánico alcanza su punto más intenso en 10 minutos y luego disminuye; en total, el episodio dura entre 30 y 45 minutos. Cuando la persona se recupera, se siente exhausta y posiblemente deprimida, pero la ansiedad desaparece.
Luego de varios ataques, la persona comienza a sentir preocupación y temor por la aparición de nuevos ataques.
Cerca de dos tercios de los pacientes con trastorno de pánico desarrollan agorafobia, que se define como el miedo a situaciones o lugares de los que no pueda salir o en los que sea difícil conseguir ayuda en caso de tener un ataque de pánico.
Es importante que usted sepa que es posible tratar los ataques de pánico con medicamentos y psicoterapia.
Ultima actualización:26/05/2009