El uso del diagnóstico

El diagnóstico es una herramienta que utiliza el médico cuando tiene que establecer qué enfermedad padece una persona. Si usted, por ejemplo, presenta algunos síntomas que podrían indicar depresión, el médico, con los síntomas que usted tiene y con la evaluación que hace, realiza un diagnóstico. Este diagnóstico responde las siguientes preguntas:

  • ¿El paciente está deprimido o no?
  • Si la respuesta es positiva, ¿qué tipo de depresión, es decir, depresión leve, moderada o severa?
  • ¿El paciente padece alguna otra condición, como por ejemplo una enfermedad física, ansiedad, psicosis, abuso de sustancias?
  • ¿Cuál es el posible curso de la enfermedad? ¿Existe riesgo de suicidio? La depresión siempre debe ser tratada. ¿Será necesario internar al paciente?
  • ¿Cuál sería el mejor tratamiento en este caso: administrar medicamentos, psicoterapia o ambos? ¿O será necesario aplicar terapia electroconvulsiva?
  • ¿Cuáles son las posibles complicaciones, por ejemplo, efectos secundarios o abuso?
  • ¿Se pueden prevenir recaídas o nuevos episodios depresivos? ¿El paciente debe tomar medicamentos preventivos?

Los diagnósticos también son necesarios para realizar investigaciones y adquirir nuevos conocimientos. Por medio del diagnóstico, se pueden comparar grupos de pacientes con otros grupos de pacientes para determinar cuál es el mejor tratamiento. Gracias al seguimiento de los pacientes que tienen un mismo diagnóstico, se puede obtener información, como por ejemplo:

  • la causa de la enfermedad,
  • el curso de la enfermedad,
  • la posibles complicaciones,
  • el mejor tratamiento disponible y
  • el modo de prevenir la enfermedad.

Ultima actualización:23/06/2008