Intimidad y sexo
Si sufre de depresión, a menudo puede tener problemas sexuales. Estos problemas pueden ser los siguientes:
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menor interés en el sexo y falta de libido,
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poca capacidad de mantener la excitación sexual (corresponde tanto al orgasmo como a la erección),
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eyaculación precoz o retardada,
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problemas menstruales,
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baja autoestima y la idea de no ser lo suficiente bueno.
Interés en el sexo
Dos tercios de la gente que sufre depresión experimentan un escaso interés en el sexo. Sin embargo, su libido puede aumentar. Cuando se siente triste, quizás también tenga la necesidad de ser aceptado y de estar tranquilo. Tal vez se desespere por sentir satisfacción, y esto es imposible de lograr. También puede ser que se desespere por obtener una confirmación de que es lo suficientemente bueno.
Si tiene problemas sexuales, también pueden ser el resultado de los efectos secundarios sexuales relacionados con el uso de antidepresivos. Gran parte de estos efectos secundarios desaparecerán.
Ayuda profesional para los problemas sexuales
Los problemas sexuales pueden aparecer una vez que la medicina haya mejorado su estado de ánimo. Cuando comience a sentirse mejor, volverá a sentir el deseo y las ganas de tener una vida sexual, pero también es posible que tenga algunos problemas sexuales que no haya tenido nunca antes. Quizás necesite ayuda profesional para superarlos.
La medicación puede afectar la excitación sexual, la erección o la lubricación (poder humedecerse), la satisfacción sexual, los orgasmos o la eyaculación. Algunos de estos cambios también pueden deberse a la enfermedad en sí. Es difícil saber distinguir cuál de las dos es la causa.
Usted cuenta con algunas opciones en caso de que su medicación esté generando efectos secundarios en su vida sexual. Hable con el médico o psiquiatra que le está recetando sus medicamentos. Si la enfermedad lo permite, podría tal vez reducir la dosis o gozar de algunos períodos cortos de descanso en la medicación. También puede medicarse para contrarrestar esos efectos secundarios.
Ayuda psicológica
Puede obtener ayuda psicológica para modificar sus hábitos sexuales. Si está experimentando problemas sexuales, podría aprender a compensar cualquier efecto negativo en su funcionamiento sexual.
Si, por ejemplo, le resulta difícil tener una erección, puede aprender estimularse más. Una forma de lograrlo es usar revistas o videos pornográficos. También puede intentar nuevas posiciones, de manera que la relación sexual se lleve a cabo de todos modos, aunque le resulte difícil tener una erección.
Si su autoestima es baja, quizás piense que no es atractivo, interesante, lindo o apuesto, o que su pareja estaría mejor con otra persona. Estos son síntomas y nada tienen que ver con la realidad.
Sin embargo, si actúa basándose en sus pensamientos negativos, puede perder el interés en hacer algo por usted y en lograr ser atractivo para su pareja, tanto en el aspecto físico como en su comportamiento. Esto no tiene nada que ver con la satisfacción o la vanidad. Trabajar en pos de volverse atractivo para el otro es un acto de amor. Puede aumentar su autoestima al hacer hincapié en sus características positivas y al tratar de mejorar su desempeño sexual.
Muchos deciden buscar ayuda terapéutica para sus problemas de pareja. Los terapeutas prefieren trabajar con los dos integrantes de una pareja, ya que cambiar los hábitos y las preferencias sexuales no es tarea fácil.
Ultima actualización:20/06/2008