La mente

El cerebro, o para ser más exactos lo que llamamos "la mente", es uno de los grandes misterios de la vida. Conocemos muchas cosas sobre cómo funciona el cerebro en términos exclusivamente mecánicos. También podemos ver a las células cerebrales y tener una idea de cómo éstas se comunican unas con las otras. Incluso podemos observar cómo funciona el cerebro cuando aumenta la actividad en algunos sectores. Esto ocurre cuando uno hace cosas tan simples como oler o sentir algo. También sabemos que la depresión se puede tratar con medicamentos o charlas con un psicólogo o psiquiatra.

¿Qué es la mente?

Sabemos muchas cosas sobre el cerebro. Pero no sabemos cómo se forman los pensamientos o los sentimientos ni por qué. No se sabe por qué pensamos. El filósofo francés Descartes dijo una frase famosa: "Pienso, luego existo". Pero, para ser más exactos, debemos decir: "Estoy consiente, luego existo".

Vivimos y existimos en nuestras mentes. Si no estamos concientes, no existimos en lo que respecta a nosotros mismos, aunque, de todas maneras, existimos para el resto de las personas ya que pueden ver nuestro cuerpo, que aún está vivo.

Nuestro cerebro está vivo siempre que podamos medir su actividad. Pero en estado de inconciencia, no existimos en lo que respecta a nosotros mismos. Por eso, la mente es, sin lugar a dudas, el componente más importante para percibir nuestra propia existencia. Es nuestro ser interno. Sin este ser interno, no existimos. Podríamos reescribir a Descartes de la siguiente manera: "Si no estoy consciente, no existo".

Cuando algo malo le ocurre a la mente

Cuando nos pasa algo relacionado con la mente, dejamos de ser nosotros mismos. Nuestro ser se ve perjudicado y directamente amenazado. Y no podemos huir de esta amenaza, ya que se trata de la parte más íntima de nuestro ser. Por supuesto, es una situación horrible.
Por eso estas amenazas provocan estigma, tabúes y rechazo. Es importante eliminar los estigmas y tabúes externos, pero es aún más importante deshacernos de los estigmas internos porque nos impiden aceptar el hecho de tener depresión y obtener el tratamiento adecuado.

¿Y qué hago ahora?

Esperamos que DepNet haya proporcionado la información necesaria para eliminar los estigmas y tabúes. Una forma de curarnos del padecimiento de los estigmas y tabúes que nos afectan es adquirir conocimientos sobre la depresión. Al librarnos de estos estigmas, uno está listo para buscar ayuda. Y cuando detectamos y entendemos la depresión, se puede hacer algo al respecto.

El misterio de la mente sigue sin ser develado y, seguramente, no lo resolveremos en el corto plazo. Lo importante es que no es necesario resolver el misterio para superar los problemas que genera. No debemos permitir que el misterio genere estigmas, tabúes y mitos que no nos permiten ver con claridad y usar el conocimiento que poseemos del cerebro. Creemos que los misterios de la mente están detrás de muchos de los estigmas y tabúes asociados a los trastornos mentales, que incluye a la depresión.

Como personas, comprendemos instintivamente el papel que juega la mente y la conciencia de nosotros mismos. Por eso nos vemos obligados a preocuparnos por los misterios de la mente, al igual que con otros misterios, mitos, tabúes y estigmas que se crean para explicar y enfrentar lo inexplicable, especialmente cuando algo malo ocurre.

Tolerancia

No siempre somos tolerantes con las personas diferentes. Incluso, de alguna manera, las personas que padecen un trastorno mental nos provocan miedo. Están marcados como "locos".

En general, esto ocurre con la gente que:

  • tiene un color de piel diferente;
  • tiene una religión diferente;
  • es hincha del equipo de fútbol contrario.

Al señalar como diferentes a las personas que padecen depresión, el resultado es que éstas no quieren admitir (ni a sí mismos ni a terceros) que tienen una enfermedad mental.

Es mucho más fácil consultar al médico porque tenemos una enfermedad común y no una enfermedad mental. Entonces, lo que puede ocurrir es que nuestro cerebro nos haga sentir dolor, agotamiento u otro tipo de dolencia aceptada para consultar al médico.

Las personas cercanas, a menudo, desean creer que "no tiene una enfermedad mental", ya que son concientes del estigma asociado a los trastornos mentales. No quieren aceptar que una persona cercana sufre una enfermedad. Y así, el estigma se esconde en los lugares más oscuros y recónditos de la mente. Los tabúes no nos permiten tratar la enfermedad directa y racionalmente.

Pero otros no se dejan engañar. A menudo, esto ocurre con las personas que no son tan cercanas, como los compañeros de trabajo o el jefe.

A ellos les interesa que hagamos el trabajo. El hecho de que las personas que padecen depresión con más frecuencia están desempleadas es una prueba de esto. También les resulta más difícil conseguir trabajo y tienen un rendimiento escolar más bajo que las personas que no sufren depresión.

Ultima actualización:24/06/2008